19.02.2019 |
Paula Carpintero
15:45
31/01/19

La importancia de la educación emocional

La importancia de la educación emocional

Las veces en las que tengo oportunidad de trabajar con niños y adolescentes, me doy cuenta de lo importante que es que reciban una educación emocional, ya que muchos carecen de ésta base y eso dificulta sus procesos de aprendizaje y relaciones sociales. Esto depende de dos ámbitos principales: el primero viene dado por la familia y el segundo, en las escuelas y aulas.


Lo primero de todo en este proceso, es hablar con naturalidad sobre cómo nos sentimos, de esta forma somos los primeros en enseñarles a expresar las emociones en cada momento y así lo normalizan. También pedirles que las identifiquen, y una manera de hacerlo es encontrar formas de representarlo, ya sea desde una conversación, escribiendo o a través de la música y la pintura, despertando al mismo tiempo la creatividad. El hecho de identificarlas nos ayudará a saber gestionarlas y encontrar estrategias para controlar cada emoción.


No hay emociones buenas ni malas, aunque muchas veces se reprimen la tristeza o la ira, por no estar socialmente “bien vistas”, pero no es sano esconderlas, ya que más tarde pueden manifestarse negativamente (ansiedad, estados depresivos, agresividad…). Tenemos que aprender y a su vez, enseñar a los niños que todas se presentan por alguna razón y que en el fondo, nos sirven para algo. Por ejemplo, el miedo siempre que no se convierta en un problema, nos pone en estado de alerta para así actuar con precaución, el enfado nos impulsa a resolver un problema y a saber adaptarnos, la tristeza nos facilita pedir ayuda y motivarnos al cambio personal, o la alegría a valorar qué y a quién tenemos, para así querer reproducir de nuevo esa sensación de bienestar.


Es por todo esto que, la educación emocional, tiene tantas ventajas, como el aumento de las habilidades sociales y las relaciones interpersonales, de la autoestima y del rendimiento académico, y la disminución de la depresión, el estrés o los desórdenes alimenticios y conductas de riesgo, donde pueden estar presentes sobretodo en la adolescencia. No olvidemos educar emocionalmente, en donde nos construimos como personas resilientes ante la vida

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