14.11.2018 |
Juanjo Conejo
12:38
12/04/18

VIAJAR Y DESCUBRIR

VIAJAR Y DESCUBRIR

Acabada la Semana Santa nos queda el consuelo de viajar en las vacaciones de verano. El Diccionario de la Real Academia Española define así el verbo viajar: “Trasladarse de un lugar a otro por cualquier medio de locomoción”. Esta definición sería adecuada si viajar fuese tan sólo un fenómeno físico, como es en el caso del transporte de objetos. Esta es la razón por la que busqué una definición que se ajustara más al viaje como a una actividad de descubrimiento.

Hallé la frase de Apsley Cherry-Garrard, superviviente de una trágica expedición al polo sur: “La exploración es la expresión física de la pasión intelectual”. En esta declaración este aventurero británico utiliza una palabra clave: exploración. El verbo explorar evoca rápidamente otro verbo: descubrir. ¿Cuántos descubrimientos importantes a lo largo de la historia han sido fruto de un viaje? La respuesta a esta pregunta es el mejor argumento de la relevancia de viajar.

Pero de todos los descubrimientos relacionados con el viaje, hay uno que es esencial para el doctor en Filosofía, Rodrigo Castro: “Para el viajero la conquista  es  mucho  más  que  el  hallazgo  de  un paraje indómito y se transforma en la ocasión para encontrar la propia espesura de uno  mismo.  La  aventura,  entonces,  no culmina en  la  apertura  de  un  nuevo territorio,  sino  en  el  cierre  de  una  mirada  sobre el propio ser”

De ese descubrimiento sobre uno mismo, pondré como ejemplo a Che Guevara. En 1952, siendo un joven estudiante de medicina, realizó un viaje en una vieja motocicleta para explorar la topografía humana y social del continente hispanoamericano. Una vez cumplido su propósito, escribió en sus notas de viaje: “Yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra Mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí”.

Mariano Belenguer, que realizó su tesis doctoral sobre el periodismo de viajes, declara: “La vida es un viaje a nuestro interior, es formar parte de esa ecuación en la que velocidad, espacio y tiempo juegan con nuestras anquilosadas mentes mostrándonos lo relativo que es todo aquello que percibimos como transcendente”. Ya lo dijo el filósofo francés Voltaire: “El verdadero viaje de descubrimiento no es buscar nuevas tierras, sino mirarlas con nuevos ojos”.

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