25.02.2021 |
Juanjo Conejo
17:01
4/02/21

LAS PALABRAS QUE LAS LÁGRIMAS SE LLEVARON

LAS PALABRAS QUE LAS LÁGRIMAS SE LLEVARON

¡Cuántos minutos de silencio!, si los sumáramos todos serían treinta días. ¿Cuántas lágrimas caben en un pañuelo?, ¿cuántas emborronan la tinta de esta hoja de papel? Sobre la tumba simbólica de cincuenta mil, mi pluma de escribir. ¡Cuántas historias sin narrar!, ¡cuántas batallas sin contar! Me quito el sombrero y lo coloco sobre mi pecho, así guardaré los sueños que se quedaron sin cumplir. ¡Ojalá las lágrimas se convirtieran en palabras! Pero el pulso tiembla, aunque el corazón luche por sobrevivir. Tal vez, esta sea mi última columna; pero es la primera que escribo con el alma de rodillas.

En medio del valle, ese campo de trigo que fue sembrado con la esperanza de una vida nueva. ¿Qué manos recogerán la cosecha? Será la canción que nunca será cantada, la carta a medio escribir, y la leyenda que, dentro de cien años, nadie recordará. Es una osadía convertir en palabras un lamento tan profundo. Ahora, más que nunca, me hubiera gustado ser músico en lugar de escritor. Es inútil cualquier intento de poner sentimientos a las gotas de tinta. Una hoja de papel, blanca y vacía, hubiera sido mejor homenaje. Perdonadme, los que estáis al otro lado. Este texto no consolará vuestra pena.

Pero estas palabras limitadas que no logran capturar la inmensidad, es lo único que tengo. Y lo que tengo, te doy. A ti, que perdiste tanto en el año que hemos dejado atrás. Aprieta el puño, si quieres; pero no cierres el corazón. Los que se fueron nos sonríen desde los copos de nieve; y sobre la colina, los árboles que plantaron, tienen verdes las hojas, aunque sea invierno. ¿Cuántos sueños caben en una gota de sangre?, ¿cuántas palabras sin decir en una mancha de tinta? Antes de ser manchas, fueron palabras, palabras que las lágrimas se llevaron, lágrimas que hablan mejor que las palabras.

 

Recordaré lo mejor de ti: esa sonrisa imbatible, tan sólo mermada en la hora del dolor. Me hablaste de ese sueño… que nunca se cumplirá. No sufras: “YO SOY TU SUEÑO”. Yo cultivaré el campo que sembraste, cantaré la canción que compusiste, acabaré la carta que comenzaste. Tu leyenda vivirá cien años más. Escucha como late, tu corazón está en el mío. Hace mucho frío, pero mi alma se abriga con un pequeño recuerdo: el día que me compraste mi primera bicicleta. Subido sobre dos ruedas, me sentía el rey de la carretera. Todas las rutas me llevan al cielo, no hay más destino que ver de nuevo tu sonrisa.

 

LAS PALABRAS QUE LAS LÁGRIMAS SE LLEVARON
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