23.10.2020 |
Juanjo Conejo
10:19
2/10/20

La muralla, la grieta y la herida

La muralla, la grieta y la herida

El tiempo se desmorona como los restos de una muralla antigua. El tiempo no se detiene. El tiempo pasa, y no vuelve. El tiempo no distingue entre ricos y pobres. El tiempo, esa posesión intangible que vale más que el oro y que no apreciamos hasta que solo quedan pocos granos en el reloj de arena. Somos las piedras derribadas, somos los restos de la muralla. El niño juega en los restos de la muralla, y no piensa, se cree invencible. Y la niña que lo acompaña, piedra a piedra, comienza a reconstruir la muralla. Sociedad de muros caídos, deja a la mujer edificar sobre las ruinas de la historia.

Hay una grieta en la muralla, es la herida de la mujer. Y el dolor de la mujer, es la herida de la tierra. Hay sangre en la herida, y hay silencio en la sangre. Y la sangre del silencio, es la sangre del crimen. Y la sangre de la herida, es el crimen contra la mujer. Y el crimen contra la mujer, es el crimen contra la humanidad. La humanidad, ese espacio que era un Edén, ese Edén que era un paraíso para hombres y mujeres. Y cuando el mundo dé a la mujer el espacio que merece, la tierra será un campo fértil. Sociedad de muros caídos, deja hablar a la mujer, el mundo necesita sus palabras.

Separa bien las columnas, y deja que vea la puerta, por la que los hombres llegan al mundo y en la que algunos desahogan sus lujurias, esa puerta que da la vida y que los depravados violentan. Hay una herida en la puerta, y la herida está en el alma. Las lágrimas corren por mis mejillas como la sangre por las columnas. Cierra las columnas, toma un vaso de agua. “No se vaya, doctor, por favor, no se vaya”. Y la violada aprieta mi mano con la misma fuerza con la que fue atacada. Y yo que no tengo puerta, lloro como si la tuviera. Y a mí que no tengo puerta, me duele la herida.

Y a los depravados digo: “¡Basta!”. Quien viola cualquier puerta derramando sangre sobre las columnas, a mi propia alma viola. Su delito no es contra una mujer, es un crimen contra la humanidad. Y ese delito es una grieta en la muralla.

¿Somos el origen de una nueva era, o somos las ruinas de un mundo antiguo? ¿Somos la esperanza de un futuro mejor, o los asesinos de toda esperanza? El tiempo se desmorona como los restos de una muralla antigua. Y la herida sigue abierta.

La muralla, la grieta y la herida
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