22.10.2019 |
Juanjo Conejo
17:15
31/08/16

La ciudad de la esperanza

La ciudad de la esperanza

Una ciudad hermosa, la he mirado con los ojos del corazón. La ciudad donde nací, la cuna de un recién nacido que llega al mundo con grandes esperanzas. Me siento inmensamente rico, aún puedo pisar las calles que correteaba cuando era un niño. Las viñas dieron paso al asfalto y a los bloques de hormigón, pero la ciudad no perdió su encanto, se yergue con la dignidad de los que creyeron en ella.

 


Caminaré descalzo, cerraré los ojos, sentiré en mis pies el orgullo de ser de donde soy. Sean días de sol o de lluvia no hay ciudad más bella, sus viñas me abrazaron cuando era aún un niño. Los que lucharon por mi ciudad son amigos, a todos ellos doy gracias. Las calles están llenas de dulces recuerdos, despiertan sentimientos que me hacen sonreír. Dame la mano, seamos amigos, tú que luchas por mi ciudad.

 


Muchos sueños murieron por el camino, buenos propósitos que quedaron sin cumplir, pero con la cabeza bien alta y con las manos en el arado la ciudad se engrandecerá. Hombres y mujeres sembraron en esta tierra las semillas, en la vejez las veremos crecer y nuestros hijos recogerán los frutos. ¡Oh ciudad de la esperanza, de manos que se unen en la lucha, escucha el himno de los que aquí dejaron su vida!

 


He levantado la vista hacia el cielo, luego he mirado la ciudad con los ojos del corazón. Una tierra prometida para todos aquellos que la aman. Poned banderas de paz a cada paso y palomas blancas inundarán la ciudad. No levantéis murallas de intolerancia, construid puentes de solidaridad. De norte a sur que reine la justicia, de este a oeste que salten los niños en las plazas y dancen los ancianos de alegría.

 


Me siento acogido, abrigado por la ciudad que me dio a luz. Mis bolsillos están vacíos, pero sonrío siempre al nuevo día, sin duda vendrán tiempos mejores. No tengo hogar, no tengo techo propio donde cobijarme, mas nunca falta el aliento porque estoy donde debo estar, en la mejor ciudad, en el mismo centro del mundo. Mollet del Vallés, fuiste mi dulce cuna, la felicidad de mi niñez, la ciudad de la esperanza.

 

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