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Diari digital de Mollet i el Baix Vallès
Esmeralda Ponce
16:15
05/12/17

Sobre la misma Tierra

Sobre la misma Tierra

Últimamente hemos lamentado impotentes las quemas de bosques en algunas zonas del país y del mundo. Asumimos que otros han sido los responsables y que no hay nada que podamos hacer al respecto.

Pero no es verdad, aunque veamos lejos geográficamente el suceso, somos conscientes de que las consecuencias serán para todos. Si no hay árboles, atraerá menos humedad al ambiente, la tierra se seca, llueve menos, baja el nivel de agua dulce disponible, la tierra nos dará menos frutos, por lo que se encarecerán y bajarán de calidad y quizás no haya para todos. Finalmente llueve, pero la tierra resquebrajada no absorbe bien, por lo que hay inundaciones. Total, vamos de un extremo al otro sin llegar a dejar de lamentarnos por los temas del clima.

Es mucho más complejo que eso, pero lo que es cierto, es que si hay algo que podamos hacer, es urgente poner manos a la obra. Es responsabilidad individual y colectiva asegurar la herencia natural que recibirán los que hoy son niños recién llegados al mundo; evitar que se vean forzados a un futuro de migración en búsqueda de otros territorios, porque el nuestro se ha vuelto un erial.

Aun con sus contradicciones, China ya inició su “Gran Muralla Verde” en la zona de frontera con Mongolia; en África, una decena de países que limitan con el desierto, y apoyados por organizaciones internacionales, están impulsando “El Gran Muro Verde” desde el 2005. Llevan miles de hectáreas recuperadas y, según algunos, ya se puede ver desde los satélites.  Proyectos ambiciosos, pero ejecutados con la participación de los propios vecinos, que administran el agua que usan, participan en propuestas comunales, reutilizan materiales, y  se implican en un sinfín de acciones más, grandes o pequeñas, no importa; todas con una misma finalidad: proteger la supervivencia de nuestra especie.

En casa podemos sumarnos a este noble propósito también con pequeños gestos. Apagar las luces cuando no son necesarias; no usar agua en exceso cuando lavamos; haciendo un uso responsable de la calefacción en invierno y de los aparatos de aire en verano; cargar al máximo la lavadora; separar nuestros residuos, reciclar adecuadamente, aprovechar los recursos de recogida selectiva que ofrece la ciudad y que están al alcance de todos. Pero sobre todo, el cambio comienza con el ejemplo a nuestros pequeños. Enseñar a los niños a valorar el medio ambiente, promover y participar en jornadas de siembra (alguna vez se hizo en Gallecs, por ejemplo). Cualquier iniciativa es buena para ayudar a preservar la naturaleza que garantiza nuestra vida en equilibrio. No esperemos pasivamente un día en que la reparación del daño esté fuera de nuestro alcance. Es responsabilidad de todos; todos compartimos la misma Tierra.

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