25.06.2018 |
Esmeralda Ponce
13:36
22/02/18

Momentos

Dicen que la felicidad está hecha de momentos, y que lo que nos impide darnos cuenta de nuestra fortuna es el no registrar la cadena de eventos buenos que vivimos a la par que sí estamos atentos a los menos agradables, que podemos magnificar y a los que les damos vueltas una y otra vez.

Desde que comienza el día hay numerosos detalles que podemos valorar en positivo desde antes de salir de casa, con toda normalidad, a nuestros asuntos. Y es que hemos integrado en nuestro esquema de normalidad lo que para otros menos afortunados es un gran privilegio.

Eso referido a la sociedad del bienestar, al confort alcanzado para cualquiera en nuestro entorno de país desarrollado; pero no hace falta comparar esos aspectos con otras realidades menos afortunadas.

Entre nosotros las quejas y lamentos pueden ser por temas emocionales, por resultados poco satisfactorios en una prueba o entrevista o porque nos aprieta un zapato, y quizás a esos detalles les damos  demasiada atención.

Aun así, tenemos con que calzarnos, podemos hablar, entendemos lo que estamos leyendo (privilegio que no alcanza todo el mundo), y convivimos en paz a pesar de que tengamos diversos puntos de vista.

Aprendamos a apreciar detalles, pequeños pero potentes, en una mirada, una sonrisa, una palabra amable, un gesto solidario entre otros, que logremos apreciar las risas de los niños, los buenos deseos de cualquiera, un mensaje de alguien que estando lejos nos recuerda, o una ducha caliente por la mañana. Porque cuanta más atención prestes a esos momentos del presente, mayor capacidad tendrás de disfrutar el futuro.

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