14.12.2018 |
Esmeralda Ponce
12:33
29/11/18

Horizontes

Cada uno de nosotros enfrenta al día retos de diversa importancia;  desde dilemas personales, como qué ropa usar o qué libro leer, hasta temas de más trascendencia, como con quién relacionarnos que nos brinde bienestar, qué pasos dar que nos acerquen al horizonte deseado o si cerrar capítulo en aquello que ya no nos funciona.

Y también tenemos retos como sociedad, en la que todos contribuimos con nuestra manera de funcionar cotidianamente, aunque no valoremos mucho el impacto de nuestras acciones y de nuestra buena voluntad.

A los jóvenes les enseñamos más con el ejemplo que con la palabra. De todos es conocido que si nos mostramos respetuosos con los demás, así actuarán, y si resolvemos las diferencias a través del conflicto y los gritos también nos imitarán. Sin embargo, no somos el único espejo en el que se pueden mirar; la sociedad en la que crecen también enseña normas y conductas.  

Por eso causa tanto desasosiego lo que nos muestran las noticias y las redes sociales donde los que se suponen que nos representan, actúan de una forma vulgar, buscando el conflicto o la descalificación del contrario, demostrando que les resulta muy difícil valorar el bien común y que importa más vencer al otro que consensuar para alcanzar acuerdos que nos importen a la mayoría.

Habría que pensar si es bueno, entonces, dejar que los adolescentes vean esos comportamientos como una referencia, sin analizar el impacto que estos hechos tienen para la convivencia. Si ese es el ejemplo a seguir, no pareciera que cuando sea su turno de ejercer puestos de mando nuestra descendencia tenga mejores condiciones para vivir con respeto a la libertad de pensamiento, con tolerancia y en paz.

Ese es un reto colectivo que debemos asumir entre todos, poniendo la mejor de las voluntades para entender las divergencias y considerar opciones aceptables, sin que las posturas lleven a mayor conflicto que puedan implicar deterioro en la convivencia. Afortunadamente eso ya lo hacemos la mayoría. En casa, la escuela y el barrio. Nos falta que se esfuercen en ese sentido un poco más quienes nos representan.

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