14.07.2020 |
Esmeralda Ponce
11:43
9/01/20

Cuestión de Datos

Cuestión de Datos

Da la impresión de que la mayoría de la población mundial se rindió en cuanto a la defensa de su intimidad.

Si consideramos que somos muchos los que tenemos acceso a la web y sus redes sociales con terminales móviles, y que para ello hemos instalado aplicaciones a las que les dimos permisos varios para acceder a nuestros datos, es bueno concluir que quizás somos más vulnerables que nuestros abuelos.

Si nos limitamos a ese aspecto, todos estamos en igualdad de condiciones. Tuvimos que ceder parte de nuestros datos a compañías que prometen hacer buen uso de ellos.  Confiamos en que así sea.

Pero hay otro aspecto a considerar que es de nuestra absoluta responsabilidad: publicamos fotos y vídeos con la intención de compartir nuestras experiencias de vida y etiquetamos a quienes aparecen allí. Quizás no nos damos cuenta de que ofrecemos demasiada información. 

Se ven nuestros espacios íntimos, propiedades, rutinas, gustos e intereses; pero sobre todo, tendemos a mostrar a nuestros pequeños, tan lindos, ingenuos, graciosos, en situaciones varias. Todos sabemos que cualquier vídeo con niños tiene más opciones de triunfar en la red. Y mostramos su nombre, su edad, sus habilidades y hasta el último juguete. Estamos orgullosos y lo mostramos al mundo.

Si nos paramos a pensar en que hay personas con oscuras intenciones siguiendo pistas por Internet y consideramos el uso que le pueden dar a algo que ya hicimos público, quizás comencemos a valorar la conveniencia de esa práctica.

No se trata de desconectarnos, pero sí de ser prudentes y actuar como adultos responsables. Muchos adolescentes han lamentado alguna foto que subieron en su día y de la que luego fueron víctimas.

Ser cautelosos con lo que mostramos de los pequeños, que un día crecerán y opinarán acerca de nuestro empeño de mostrarle al mundo toda su trayectoria de vida. Además, no sabemos si eso ayudará en su vida adulta o será todo lo contrario. 

Este año recién estrenado, que nos sirva para disfrutar de muchas y variadas experiencias que nos brinde el camino. Aprendamos a valorar el momento en sí y no su impacto en las redes sociales. Por nosotros, y por el respeto que nos merecen los que vienen detrás. 

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