13.11.2018 |
Esmeralda Ponce
11:27
13/09/18

Cercanía

Cada uno de nosotros decide la distancia que pone en la interacción con las otras personas, eso, como sociedad, nos identifica de manera particular.

Acabamos de disfrutar de la Fiesta Mayor de Mollet con actividades que los diversos colectivos pudieron ofrecer, y a continuación nos regalan el Tercer Festival Internacional “El Arlequín”. En ambas ocasiones se puede destacar el nivel de civismo, buen ambiente, armonía, cooperación y ganas de que las cosas vayan bien que demuestran la mayoría de nuestros ciudadanos en un ambiente festivo y pacífico.

La juventud de nuevo nos mostró a través de las dos collas, su capacidad de organización, entrega y colaboración, cosa que va influyendo en los más pequeños. Así no es difícil imaginar que en unos años esos chiquitines quieran tomar el relevo de nuestros jóvenes de forma sana y  positiva.

Los vecinos, en general, salimos reforzados como ciudad al renovar la cercanía con los que el resto del año compartimos escasamente por nuestras obligaciones individuales; los pequeños pueden disfrutar un montón sin necesidad de ir muy lejos, y casi de forma imperceptible, van formando la nueva capa de tejido social de cara al futuro, esperemos que con esos valores que transmitimos con el ejemplo.

Y sin que sea fiesta, cualquier día, en cualquier calle, podemos ver gente que se sienta en un banco, o espera el autobús y charla amablemente con quien se encuentre, sin importar si lo conoce o no. O en un parque, donde parece que cualquier niño es de todos, pues es la preocupación colectiva la que pone cuidado para que aprendan con el menor riesgo posible nuevas habilidades no ya físicas, sino de convivencia respetuosa.

Ahora que volvemos a nuestras obligaciones escolares y laborales, con ese sabor a descanso amable ya disfrutado, que también nos quede el gusto de hacerlo bien, entre gente que demuestra saber vivir en paz y armonía. Al día de hoy, según nos asomamos al mundo, todo un privilegio.

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