14.10.2019 |
11:53
12/01/17

Amar

En estas fiestas hemos tenido la oportunidad de expresar nuestro afecto de diferente manera a quienes nos rodean.

Muchos han recibido algún regalo material, otros un mensaje por redes sociales y algunos se han conectado con los afectos que están en la distancia. Puede que nos hayan colmado de abrazos y caricias.

Es muy agradable esa lluvia de detalles que llega desde todas partes, pero hay otra más imperceptible que también nos inunda, quizás sin que la valoremos lo suficiente. Y es el buen trato, en muchos casos, por quien nos atiende.

Ya sea el conductor del transporte público, en el mercado o panadería, en cualquier negocio que entramos, y hasta en la sala de espera del médico, en general recibimos palabras amables y sonrisas.

Vale que podemos ser amables y educados todo el año, pero algo especial se despierta en estas fechas que deshinibe a las personas y se permiten esas muestras de afecto humano con mayor naturalidad. Es una delicia, somos privilegiados de poder dar y recibir a tantos.

Sin embargo, ya comienza el año nuevo, la escuela y el trabajo nos esperan, y para muchos, a pesar de haber cargado sus energías en positivo, el hecho de volver a la rutina les apaga ese “modo” afectuoso para tornarse nervioso, irascible o exigente en seco, como si así pudiera ser más eficiente.

Hoy los pequeños reciben a los Reyes Magos.  Ayudemos a que esa ilusión se pueda mantener durante el año, siendo nosotros amables, y enseñando a amar, con respeto y tolerancia a las diferencias, y con ganas de seguir aportando a nuestro entorno en positivo sea el que sea.

Feliz año nuevo para todos, y que sigamos apreciando con facilidad las pequeñas cosas que suman a ese estado de bienestar, seguridad y amor que todos nos merecemos.

 

 

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