22.04.2019 |
Alexandra Conejo
11:01
21/03/19

¿Soñador o esclavo de sueños?

¿Soñador o esclavo de sueños?

Si no eres libre no eres un soñador, y si eres libre no debes aferrarte a nada. Una paradoja mordaz pero certera, la fórmula infalible de la felicidad incondicional.

¿Cuántas veces has tenido que realizar un esfuerzo titánico para aferrarte a tus metas más elevadas con tal de no caer hasta el fondo del abismo? Lo que en esos momentos pudo suponer un escudo salvavidas, sin darnos cuenta llevaba implícita una amenaza letal e invisible que, forjada con el paso del tiempo, acabó convirtiéndose en un arma corrosiva. Al final dejamos de ser soñadores y nos transformamos en dependientes de sueños. Dimos la espalda a nuestra alma pensando que nuestros sueños definían nuestra esencia. Pero nos equivocamos.

Como decía Buda Gautama, “no hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino”. ¿Los sueños otorgan felicidad o nos alcanzan cuando ya somos felices? Esa debería ser la primera pregunta que todo soñador debería plantearse a la hora de emprender rumbo hacia la conquista de sus quimeras. Si olvidamos quiénes somos al idolatrar a nuestro dios sueño, ¿qué será lo que encontremos finalmente? O más importante aún, ¿qué habremos perdido por el camino?

Es de vital importancia entender que el fin último jamás debe ser atrapar el sueño en sí mismo, sino que dicho sueño sea el motor que te impulse a vivir las experiencias que tu alma anhela para su evolución. No olvides nunca quién eres, ni si quiera por tu sueño más preciado. La felicidad va de dentro hacia fuera, en tu corazón reside el grandioso potencial de vivir cada día en completa felicidad mientras expandes tu conciencia.

Esto es para ti, soñador, que sientes que la vida te da la espalda al conducirte por caminos que te alejan de tus mayores deseos. No te preocupes, respira, sonríe y haz un salto de fe. Es la vida susurrándote que tú no eres tus sueños, sino que tus sueños son el reflejo de quien tú eres. Libérate del miedo de no defraudar a tu dios sueño, y tu sueño llegará a ti para abrazarte.

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