19.03.2019 |
Alexandra Conejo
11:35
03/01/19

Querer menos, amar más

Querer menos, amar más

En estas fechas es habitual trazar una lista de propósitos para el nuevo año. En esta ocasión propongo una sola misión: querer menos y amar más. Y es que es imposible alcanzar la cúspide de los deseos más profundos si no se tiene un corazón dispuesto a amar de forma incondicional.

 “Querer es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes. Amar es desear lo mejor para el otro, es permitir que sea feliz, aun cuando tu camino sea diferente al suyo.” – El Principito-

Deseamos afecto, esperamos ser completados, y si no recibimos lo que creemos que necesitamos decidimos que el amor hiere. Sin embargo, no podemos recibir nada que no hayamos ofrecido con anterioridad, y no podemos ofrecer algo de lo que carecemos.

Aprendemos a amar cuando damos a los demás sin esperar nada a cambio, porque ya no necesitamos que nadie nos complete, ya no hay ningún vacío que llenar. El amor brota de lo más hondo de nuestro ser y nos sentimos amados, entonces amamos a los demás de la misma manera.

El amor incondicional no pisotea dignidades, no nos convierte en marionetas dispuestas a perdonar y a caer en los mismos errores una y otra vez. El amor incondicional surge del amor propio, que se expande hacia el exterior. Es esa fuerza poderosa que prevalece al miedo y al dolor, es esa clase de amor que te permite encontrarte de frente con el pasado y no sentir dolor, ni remordimientos, ni rencor… Porque te encuentras con su mirada y sólo puedes agradecer y sentir un afecto inconmensurable.

El punto fundamental de todo esto es entender que es imposible amar si no adquieres primero un compromiso: el de hacerte responsable. El querer te coloca en la posición de víctima o de culpable; el amor te coloca en la posición de responsable. Por eso el amor incondicional no es más que amor responsable, amor que empodera y libera.

A ti, que me has abierto los ojos… Gracias.

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