14.07.2020 |
Alexandra Conejo
13:02
30/01/20

¿Perfección o evolución?

¿Perfección o evolución?

Dicen que es necesario perderse para encontrarse. Entonces, ¿por qué nos aterra tanto perdernos? Cuando pensamos en que algo o alguien se pierde nos invade un sentimiento negativo, algo se ha tenido que hacer mal o alguien ha tenido que actuar erróneamente. Y el fracaso provoca rechazo. Pero, ¿somos consciente del grave peligro que se esconde tras el síndrome del perfeccionismo?

Hacerse responsable de las acciones sin remordimientos, amar desde el corazón sin rencores y confiar en la vida como aliado para alcanzar sueños. Estas son algunas de las características fundamentales de todo soñador. Pero, ¿cuál es la base sobre la que se construyen todas ellas?: la libertad que nos permite romper con la necesidad de ser perfecto. Reflexiona sobre las áreas en las que persigues la perfección obsesiva y descubre a qué le temes.

El perfeccionista busca el momento ideal con las óptimas compañías para sentirse preparado para recibir lo que cree que siempre deseó. Y así, poco a poco, se va olvidando de sentir, así como también se olvida de que el camino se hace caminando y de que si no se aceptan las imperfecciones de la vida no se está transitando el camino hacia la evolución.

El perfeccionista se vuelve un tiránico del autocontrol en pos de alcanzar objetivos, que en realidad nada tienen que ver con los deseos de su alma. El síndrome del perfeccionismo le ha enseñado a ir tras deseos falsos originados por sus propias creencias limitantes, que a su vez se han construido partir del miedo. La búsqueda de la perfección le conduce a la obsesión, y la obsesión le impide fluir hacia lo que verdaderamente su esencia le pide a gritos.

No te dejes engañar por la mente: para obtener un sueño no debes alcanzar ningún estándar de perfección. Créete merecedor, solo así finalmente llegará a ti. Es correcto perseguir la perfección, pero sin perder de vista que nunca se alcanzará, pues esta es la única manera de acercarnos a ella. Si la perseguimos con el fin de alcanzar la felicidad entonces nunca la sentiremos porque la vida es el camino, no la meta. Y no hay que olvidar que la felicidad es un estado mental. Por lo tanto, proviene del interior, no de un objetivo que se halle en el futuro.

Es imprescindible comprender que un soñador es imperfecto por naturaleza. Es esa cualidad la que le hace no temer a la vida, y por ende arriesgar y a dejarse la piel y el alma por aquello que le hace vibrar. A veces gana. Y otras muchas pierde, y se equivoca. Pero aprende y se fortalece para el siguiente asalto. Acepta sus errores con madurez y es autocompasivo. Se perdona y vuelve a creerse merecedor de las cosas más maravillosas. Y así evoluciona.

Decide hoy ser un soñador. Libérate de las cadenas del miedo y de la culpa. No persigas la perfección, simplemente busca ser fiel a ti mismo en todo momento con la mejor de tus intenciones, y la vida, que es justa y sabia, te irá marcando el camino a seguir.

Nos perdimos por el camino, pero nos encontramos, y creamos una vida… Una hermosa vida, juntos. - Passengers –

¿Perfección o evolución?
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