13.11.2018 |
Agnès Galdón
13:10
06/09/18

Otras

Estoy segura que cuando hace unas semanas la Organización de Trabajadoras Sexuales se registró como sindicato para defender los derechos de las prostitutas no les movía tanto el afán de meter un gol a la ministra de trabajo como la convicción de que la prostitución es una actividad laboral.  No creo que el hecho de que las prostitutas se organicen en forma de sindicato, y no de ONG, sea una cuestión de juego sino de derecho.

El gobierno de Madrid está que se sale porque como quien no quiere la cosa este colectivo ha colocado el debate sobre la prostitución en el centro del escenario político. La pregunta es la siguiente: ¿Qué norma jurídica rige la prostitución? Ninguna, formalmente esta abolida desde que en los años 50 el dictador Franco así lo dispuso. Por tanto el trabajo sexual no es ni legal ni ilegal en el Estado español. Ahora bien, como que por el año 2004 la UE obligaba a contabilizar los ingresos de la prostitución como aportaciones al PIB (Producto Interior Bruto) el gobierno se vio obligado a elaborar y adecuar una normativa a los intereses de los “empresarios” del sector burdeles. 

Otra pregunta. ¿El ejercicio de la prostitución es un trabajo? ¿Responde a la lógica del mercado?  Hasta donde yo se me atrevería a decir que sí. Se rige por la lógica de la demanda y la oferta, es una actividad que intercambia producto por valor (sexo por dinero), es un servicio que hasta se publicita en los periódicos…

¿Legalizar la prostitución es condición para la reproducción del patriarcado?. Es decir. ¿Si se hace ver que no existe lo que existe, la prostitución, se acaba con el machismo? No, es obvio. Pero sí que se oculta un tema espinoso que ni izquierda ni derecha están dispuestos a abordar por cuestiones obvias. Entre otras porque no da redito electoral.

Me subleva observar la moralina latente en el discurso proteccionista y estoy hasta los ovarios de discursos vacuos sobre lo que deben o no hacer las mujeres, del simplismo de la prostitución como fundamento único del patriarcado y de la apropiación instrumental del feminismo por parte de algunos partidos políticos.

Creo que en todo este embrollo además de falsa moral, explotación en sector burdel… Subyace un miedo visceral al control que las mujeres puedan ejercer sobre sus propios cuerpos y con ello al desarrollo de la vida en general. 

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