09.12.2019 |

#Sin mujeres no hay democracia

#Sin mujeres no hay democracia

Qué quieren que les diga, estoy hasta las tetas de escuchar siempre la misma monserga, que si ahora no toca, que si hay cosas más importantes que hacer, que si los cambios son lentos y progresivos... Me importa un bledo que me etiqueten de radical y feminista porque lo soy, la una y la otra, y además lo luzco con orgullo.  

 


Sin mujeres no hay democracia, piulaban las mujeres días después de las elecciones griegas a través de las redes sociales como respuesta a la ausencia de mujeres en el gobierno de Tsipras. No hay justicia, no hay ética y sobretodo no  hay ni pizca de voluntad política para transformar la realidad social, sólo discursos vacuos que hablan de revolución.

 


Sin mujeres no hay democracia porque ni materialmente ni simbólicamente queda representado el cincuenta y uno por cierto de la población en las estructuras del Estado. No hay justicia porque se elimina de un plumazo el principio de equidad. No hay ética porque se vacía de contenido en el valor de la igualdad. Y además, afirmo que no hay voluntad política porque disponiendo de todos los mecanismos necesarios para trasformar la realidad pasan olímpicamente de hacerlo. Ese gesto inocuo no es, actúa y reacciona, y lo hace afianzando en el imaginario colectivo esa visión de macho alfa de nueva generación.

 


Estoy cabreada y me sale la lengua materna para decir que hay ovarios y otras formas de hacer las cosas, para  expresar que tengo mi racionalidad depositada en la izquierda, sí, y que no pido milagritos sino responsabilidad y coherencia en aquello que para mucha gente es de sentido común. Sentar las bases políticas, económicas y sociales para que la tendencia en la brecha de la desigualdad sea acortarla y no sostenerla.  No contar con las mujeres para esta ardua labor es además de un despilfarro de recursos una clara discriminación para con las ciudadanas y un acto de violencia simbólica que legitima y reproduce un sistema machista que flaco favor hace al conjunto de la población.

 


Si yo fuera griega, además de parecerme a Afrodita, hubiera votado Syriza, seguro. Aunque eso no impide que en estos momentos suene en mi interior, y con más fuerza que nunca, la mítica frase de la pensadora y activista anarquista Emma Goldman. Compañero -Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa-  

 

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